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ALBOKA HAUSPO-SOINUAK BAZTERTU

 

R.M. Azkue

Cancionero Popular Vasco, 1920

 

        En alguna comarca llaman zinburun al albogue, en vez de alboka, vocablo que sin duda viene del árabe. El albogue tiene por nombres entre nosotros, además de estos dos últimos vocablos, el de adar, lit. cuerno, y artzai-soiñu. Un pastor de Aizkori me dijo un día, hablando de este último: Artzai-soiñua esaten zaio, Jesukristo yaio zanean, artzaiak asmatu zutelako. "Se llama artzai-soiñu o instrumento pastoril, porque cuando nació jesucristo lo inventaron los pastores." Y con aire de satisfacción, aunque sin altanería, me dió esta noticia, que creo no se registre en la historia del rey de los instrumentos: andik sortu omenzan organua "de allí dicen que nació el órgano.

        A lo muy reducido de la gama del albogue se debe:

        1.°, que melopeas, sean de canto o bien instrumentales, conocidas de los albogueros, al querer emitirlas con este instrumento salgan muchas mutiladas.

        2.°, que muchas veces la misma melodía que tararean de una manera los albogueros sale muy otra de su instrumento.

        La pieza clásica de los albogueros, por lo menos de los arratianos, parece ser Goizean Parisen, que puede verse en la pág. 22 del primer tomo de este Cancionero Manual.

        Por ver de conseguir una gama más extensa, encargué a un pastor de Aizkori un albogue de cañitas más largas, provistas de más número de agujeros. Nada sé de mi encargo. Tal vez debido a esta reducida extensión —sólo llega a la séptima— o tal vez por la invasión del antipático acordeón, más chillón que el albogue, más fácil de tocar y sobre todo menos fatigoso, lo cierto es que hay ya muy pocos albokaris. Su instrumento ya no despierta otros ecos que los que duermen en las estribaciones del Gorbea y Aizkorri.