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¿Qué es la trikitixa?

El término genérico de trikitixa es utilizado para citar cosas que difieren mucho entre sí. Para unos es un tipo de baile, para otros un estilo de música, pero hoy en día y por general se le denomina trikitixa al acordeón diatónico. En Bizkaia el término trikitixa se utiliza desde hace solo 20 años, hasta entonces se la denominaba filarmonikea, término que procede del italiano fisarmonoche.

Así, en opinión de Perez de Urraza, se trata de un dúo instrumental formado por el acordeón diatónico y el pandero. Por el contrario, Juan Mari Beltran se ciñe más a la etimología del término: Trikitixa es una onomatopeya, y dicha onomatopeya no corresponde a la trikitia, sino al sonido del pandero, trikiti-trikiti-trikiti…

La trikitixa siempre la hemos relacionado con el baile, al baile agarrado y al baile suelo. En lo que al baile suelo respecta, estas son las palabras de Juan Antonio Urbeltz: El baile suelo se trataba de una parte del final del baile de la cuerda. Tras unos bailes bien ordenados llegaba un baile caótico.

Durante estos últimos años hemos conocido numerosas parejas de trikitia, la trikitia se nos muestra como un instrumento estrechamente vinculado al pandero. Antes solían ser las mujeres quienes tocaban la pandereta y existía entre ellas una costumbre muy curiosa, pues algunas de esas mujeres que tocaban el pandero dibujaban la imagen de sus novios en dichos instrumentos.

¿Cuándo y cómo llegó la trikitixa a Euskal Herria?

La primera mención escrita sobre el acordeón diatónico data de 1889. En dicha mención Juan Carlos Guerra sitúa en la romería de Urkiola lo que él denomina un nuevo acordeón diatónico. En cambio no está tan claro de dónde proviene y se extiende. Existen dos teorías ante esta cuestión. Según la teoría con mayor aceptación, este instrumento llegó de manos de los trabajadores de los Alpes (franceses e italianos) que vinieron a construir el ferrocarril.

Pero Kepa Perez de Urraza nos muestra una teoría bien diferente: Para que exista un florecimiento, debe de haber público, buenos intérpretes y puntos de venta. La tienda Zengoitia se encontraba en Bilbo, probablemente fueran de la marca Honner los primeros acordeones, y los comercializaba Zengoitia. Aingeru Berguizes dice que Bilbao ha sido el centro y que si nos fijamos en la edad de los viejos acordeonistas, tenemos que dirigirnos hacia el este para encontrar acordeonistas más jóvenes, cuando más al este más jóvenes. Ello significaría que el instrumento se dio a conocer de Bilbao a Gipuzkoa. De Bilbao a Arratia, a Amorebieta, a Gernika, a Lea Artibai y luego a Elgoibar, a las cercanías de Gelatxo y a Eibar, y de aquí a Elgeta. De todas formas, Urraza no invalida la teoría del ferrocarril: La trikitixa aparece en una fotografía realizada en Altsasu en el año 1890, signo de que también llegó por medio del ferrocarril.

No hay dudas de que se extendió por todo Europa a finales del siglo XIX, por barco, tren y todo tipo de medios de transporte.

Arraigo

La trikitixa pronto ocupó un lugar importante entre los instrumentos que interpretaban el repertorio de la música popular. En opinión de Urraza, se trata de un instrumento ligero, pequeño, fácil de llevar a cualquier ermita. Los bajos posibilitan seguir a un ritmo. Afincó sus raíces en ambientes campestres, puesto que en las ciudades tenía muchos competidores, como las banda, metales, etc. A los txistularis y atabalaris se les pagaba en cualquier municipio, y la trikitixa se convirtió en pieza fundamental de las romerías.

Repertorio y bailes

El repertorio de la trikitixa está estrechamente vinculado a las piezas de baile. Tanto para el baile agarrado como para el baile suelto la trikitixa ha sido un elemento fundamental de las romerías. La palabra fandango se conoce en Euskal Herria desde el siglo XVIII. Si la trikitixa tuvo éxito no fue debido a que copiaran las piezas que eran interpretadas hasta entonces con instrumentos de música tradicionales, sino gracias al repertorio que mostraba estrechos vínculos con el baile agarrado, el bals y otros. Baile suelo ya había, tubo éxito con el baile agarrado, opina Urraza. Cita tres fuentes del repertorio de la trikitixa: la música de los carlistas, las bandas de música y el repertorio de los instrumentos habituales.

En opinión de Beltran, la trikitixa hace suya el repertorio de los anteriores tamborileros, albokaris y especialmente dulzaineros, y los adecua, puesto que la trikitixa ofrece muchas mas opciones que aquellos. El dulzainero necesitaba de un tambor, y el acordeón ofrece la opción de dejar la mano izquierda libre para llevar a cabo las labores del tambor. Además, si al aspecto económico nos referimos, una sola persona realizaba el trabajo de dos.

En cambio Urbeltz destaca la importancia que el baile tiene en las relaciones de los chicos con las chicas. Con el baile existía un idioma cripto para poder hacer relaciones. De ahí esa costumbre de acompañar a las chicas en el baile y otras. Por eso estaba mal visto.

La música tradicional vasca, las raíces vascas

¿Qué es la música vasca?, ¿qué es la música tradicional?. Son preguntas complejas, pero nadie niega que la trikitixa, que no tiene más de un siglo en Euskal Herria, se trata de un instrumento popular y tradicional.

Beltran no tiene dudas al respecto: Existen raíces que son nuevas. La raíz no tiene por qué ser un cuento viejo, sino algo que se ha enraizado, elemento indispensable. La trikitixa no ha sido un instrumento nada académico, ha sido un instrumento popular. El tesoro que ha conseguido ha sido popular, el repertorio lo compuso tomado de las piezas populares (alboka. txistu, dulzaina…), y los hizo suyas. Es tradicional lo que se lleva a cabo por tradición, lo que se repite. Cuando el pueblo concede a algo su propia idiosincrasia se convierte en popular, propio, música popular vasca. Cuando hacemos nuestras las influencias exteriores, a nuestro modo, entonces se vuelven populares, y si se repiten una y otra vez, en tradicionales.

Joseba Tapia añade lo siguiente partiendo de su propia experiencia: En otros instrumentos se aprende teoría musical y luego se le aplica al instrumento, y con la trikitixa la definición musical se realiza con el instrumento, y muchas veces se chocaba con la teoría musical. Es otra forma de entender la misma música.

Función social

En lo que a la función social respecta, no hay que olvidar, además de la relación que tenía con el pueblo, el punto de vista de la forma de vida de los trikitilaris.

En opinión de Beltran, "también tenía una función económica y social, puesto que los trikitilaris han sido semiprofesionales. Surgieron muchos trikitilaris vinculados a ventas, sidrerías y tabernas, ya que la posibilidad de baile atraía a mucha gente. La trikitixa quedó vinculada al entorno rural, a la romería, mientras que en la ciudad se imponía el acordeón cromático. Siempre ha estado presente en la vida cotidiana popular (no así en las celebraciones especiales), ha sido algo cotidiano. Lo ha mantenido el pueblo, se pagaba por ir a las romerías, no ha sido subvencionado o apoyado económicamente".

Por otra parte Urraza nos recuerda que ha sido un elemento libertador: "Tal y como una nueva corriente, trajo consigo una ruptura. Los trikitilaris tocaban el instrumento hasta que se casaban, una vez contraído el matrimonio dejaban de hacerlo, era indigno. En una época de religión integrista y gran represión ideológica la trikitixa cumplió con una función libertadora en el entorno rural. Sin duda trajo consigo una mayor libertad a la hora de la divertirse. Fue un elemento progresista y se enfrentó a las prohibiciones sociales y religiosos."

Urbeltz también tiene algo que comentar al respecto: "Ha sido nuestra generación la que ha sido testigo de la muerte de la sociedad rural. Es tremendo el cambio que ello conlleva. Se trata de un instrumento moderno pero cubre un entorno rural. Los txistularis van al pueblo y los trikitilaris de caserío en caserío."

En la actualidad

La sociedad ha sido testigo de grandes cambios desde el siglo anterior al día de hoy. La trikitixa ha cambiado junto a la sociedad, y se ha abierto ha nuevas influencias, estilos y formas de interpretar.

En opinión de Beltran, " no existe en la sociedad actual aquel deseo de entonces de bailes de plaza. La trikitixa ha encontrado nuevos espacios y todavía es algo en constante cambio. Se están creando muchos caminos, pero en general conserva es punto de lo popular. Mucha gente sigue viviendo de la trikitixa (enseñando, vendiendo, tocando, organizando, …)."

Urraza, en cambio, se nos muestra muy crítico: "Es un elemento en la formación musical. Muchos que no muestran interés alguno ante el solfeo aprenden trikitixa. Se ha extendido a nivel popular. Hubo creadores y existen unos pocos, pero son demasiados los que repiten". Podemos decir que la tendencia tradicional de la trikitixa es parte del patrimonio cultural. Si no se transforma no se mantiene, y si no se mantiene, se muere.

En el futuro

La trikitixa ha conocido un gran auge estos últimos años. Gran cantidad de escuelas, muchos trikitilaris, diferentes estilos, profesionales, discos, salida a nivel internacional. ¿Pero y en el futuro qué? ¿Cómo se puede mantener la trikitixa en el futuro sin negarle su personalidad?

Urraza no puede ser más claro: "Podemos decir que la tendencia tradicional de la trikitixa es parte del patrimonio cultural. Si no se transforma no se mantiene, y si no se mantiene, se muere."

Beltran nos muestra aún más claro la necesidad de la evolución permanente: "Hay que cumplir con dos condiciones para mantenerse a lo largo del tiempo: actitud y aptitud. Si la actitud no es flexible, cambiante y creativa, no se puede avanzar. Si la actitud es la de repetir lo anterior lo más fidedignamente posible, no se puede mantener. Si la actitud es abierta, cambiante, entonces sí. Para ello es fundamental la aptitud, sin duda".

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